Sobre “NOCHES”

LA NACIÓN 31-10-70 Bs. As.
Terminó un ciclo sobre música argentina :

En el Centro Cultural San Martín se efectuó la audición de clausura del Segundo Festival de Música Argentina Contemporánea, perteneciente al ciclo Encuentros con la Música Argentina Contemporánea, que dirigen Alicia Terzian y Napoleón Cabrera.

La audición que nos ocupa incluía tres partituras de tendencia avanzada, que figuraban con carácter de estreno, y se inició con “Noches”, una composición colectiva y aleatoria, que contó con el concurso de un conjunto instrumental y el grupo de improvisación formado por los compositores Federico Baccini, Jorge Blarduni, Ramiro Larrain, Clemente Laserre, Luis Zubillaga, Jorge Cantirán y Enrique Gerardi , quien tuvo a su cargo además, la concertación de esta curiosa tentativa, que se desenvuelve de acuerdo con las normas habituales de dicho tipo de experimentación, en el que se superponen elementos heterogéneos, provocando, inevitablemente, un resultado inconexo y caótico.

CLARÍN 19-10-70
OCTAVO CONCIERTO, DAVED

“Noches”de Luis Zubillaga, acopla elementos tradicionales (¡ hasta acordes perfectos! ) ejecutados por músicos profesionales con irrupciones de un “grupo de improvisación” ( los compositores Baccini, Larrain´, Blarduni, Laserre, Cantirán y el autor, dirigidos por Enrique Gerardi ) que parlotea con sílabas y ejecuta algunos instrumentos sin dominarlos. El espectáculo pudo ser una contienda entre profesores y “hippies”, duró seis minutos y concluyó plácidamente.


CUANDO ESTAMOS - CUANDO NO ESTAMOS
Música Para Oídos Abiertos

El Primer Festival Internacional de Música Contemporánea, organizado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad en el marco de la Semana de Buenos Aires, prosiguió el domingo último con un concierto a cargo del Conjunto de Música Contemporánea dirigido por Enrique Gerardi y auspiciado por el Centro de Arte y Comunicación.

Las puertas se abren hoy al futuro de la música, a través de mecanismos que a veces maravillan, otras desconciertan o sorprenden como todo lo desconocido. Frente a tanta mirada a un pasado glorioso pero que no puede constituir un”Nec plus ultra” del arte, resulta reconfortante descubrir que Buenos Aires, durante casi un mes consecutivo, dedica sus mayores esfuerzos a la producción contemporánea. Especialmente cuando nos encontramos frente a un recital dedicado exclusivamente a composiciones de creadores argentinos que saben bucear en nuevos medios de expresión, explorar no solo el campo del sonido y su combinación, sin también el fenómeno creador, la libertad interpretativa, la fusión en el tiempo del sonido, el fenómeno y la imagen, en fin sugiriendo nuevas metas estéticas.

La sala de la Dirección de Cultura de la Municipalidad fue colmada por un público, no todo juvenil, que poco o nada tenía de snob y complaciente. Era palpable un inteligente deseo de aprehender el mensaje con oídos bien abiertos. Faltaba ver si el saldo estaba a la altura de la expectativa...

...Lo mas alejado de las formas tradicionales fue el primer número, “Algunos segmentos”,...

...”Cuando estamos – cuando no estamos”, de Zubillaga, tiene un planteo sonoro especialmente atrayente en el plano tímbrico, con tenues densidades que evolucionan en un sugerente espacio sonoro sin violencias, de carácter contemplativo.
Roque De Pedro
Diario Clarín Bs. As. 18-11-70


Sesión experimental en el Festival de música contemporánea

Aún cuando en prácticamente todas las sesiones de un ciclo como el Primer Festival Internacional de Música Contemporánea de Buenos Aires existe alguna presencia de lo experimental, se dan jornadas en que ello adquiere primacía que puede resultar absoluta. Esto acaeció, conforme con las previsiones de los organizadores, en el acto que fue encomendado al Centro de Arte y Comunicación y se efectuó en la sala del piso cuarto del Centro Cultural San Martín.

Con un premio visual – cinematográfico – debido a Elsa Cerrato y Ramiro Larrain, desarrollóse un programa que reunió trabajos de Enrique Gerardi, Luis Zubillaga y Jorge Blarduni......

“Cuando estamos – cuando no estamos”, de Zubillaga, refleja cierta base literaria y denota un grado de expresividad casi sorprendente, entre un juego de sonoridades no carente de imaginación y refinamiento.....

...Todos los intérpretes – en el sector masculino con buen número de profusa cabelleras e inconformistas barbas trabajaron con entusiasmo, con eficacia e inclusive haciendo alarde de posibilidades múltiples. Destacaremos en tal sentido a un ejecutante que alternó trompeta, saxofón y violín, mas si no recordamos mal-, alguna percusión ( quizás fue por lo arduo de su tarea que se le permitió presentarse en camisa arremangada y sin corbata, en tanto sus colegas permanecían fieles a la convencional indumentaria “burguesa”).

Hubo mucho público, visiblemente interesado. Importa – creemos – dejarlo consignado.
La Nación – Bs. As. – 19 – 11 – 70


Primer Festival Internacional de Música Contemporánea

...Durante algunos días tuvimos en Buenos Aires a músicos extranjeros de relieve. El polaco Krzystof Penderecki, y los norteamericanos Lukas Foss y Morton Feldman jerarquizaron la muestra. También arribaron el portugués Jorge Peixinho, los españoles Cristóbal Halfftery Tomás Marco y un heterogéneo grupo de latinoamericanos, Roque Cordero (Panamá), Edgardo Valcarcel (Perú), Gustavo Becerra (Chile), Martas (es Marlos) Nobre (Brasil) y Héctor Tosar (Uruguay)....(AUDIO Año 1 No. 2 12/70 – 1/71)


CUANDO ESTAMOS CUANDO NO ESTAMOS

Meditación en forma de balada. Nutrida por un jazzeo constante, a veces manifiesto, a veces latente, que se filtra en cada línea instrumental. Hasta encontrar en pocos segundos un centro o guía: el motivo. Un balada cantada por el saxo. Tonada que ondula y penetra, y genera ( fue mi caso al menos ) un instante magnético o mágico; me refiero al encuentro, a dos voces, entre esa balada y otra, probablemente la misma, entonada por otro instrumento, flauta. Y declaro : a dicho pasaje fugaz – también al magnífico baladear “ a pleno “ del final – debo , el haber develado el encanto de esta versión. Ni mas ni menos que, el plegarse , instrumental y unánime , a un estar verdadero, en cada silencio y sonido, en cada timbre o cada ataque . Quiero decir, un estar en profundidad en el cual L. Z., a no dudar lo concibió – y que a vez significa no estar en el rincón oscuro de lo habitual.
Alfredo Gialdini


PARA ELDA 1991

Esta obra , de reducida extensión y concebida para un conjunto pequeño es a mi entender una de las escasas piezas “de cámara” escritas en nuestros días, para las cuales palabras como “intimidad” o “ternura” adquieren un relieve especial.

...El comienzo. Un sonido (mi bemol), emitido tres veces- un tresillo- por uno de los instrumentos que integran el conjunto, el flugelhorn. Otros dos “vientos”, un corno y una trompeta completan lo que podría definir como primer grupo, o subgrupo, entre el equipo de ejecutantes ( siete en total). Que trazan dibujos parecidos – con ínfimas aunque significantes diferencias en ritmo, y ataques no simultáneos- un “aire” canónico. En síntesis tres líneas horizontales que bien pronto despliegan ondulaciones pequeñas, en semitonos que bajan o suben. Avance “cauto” como en sigilo : uno de los “sellos” del autor.

Un segundo grupo. Tres vientos – un segundo corno y dos trombones “tenor” y “bajo” – lo integran. Los tres sonidos se superponen en un acorde; una tríada, elemento vertical, de honda participación en el desarrollo de la obra - sin contar otras resonancias de la triada en otros sistemas...

Diseño austero. Carácter o tono emotivo y atemporal, definición probable para estos compases iniciales. A los que sucede un tercer elemento. Nuevamente el flugelhorn ( Enzo Verrocchi) ejecutando esta vez un motivo en dos notas, mi bemol-re bemol, ya contenido en los compases iniciales. Una nueva línea o dirección, oblicua. De emocionalidad mas acentuada. Y que actúa como cierre del prólogo.

...Para continuar: contrapuntos : que derivan del comienzo y se diluyen en dos acordes.

Otros aspectos. Adornos y síncopas . El juego superpuesto o en imitaciones contrapustísticas de ornamentos diversos (notas repetidas, trinos, veloces tresillos) no solo adorna el conjunto, sino que lo exalta emocionalmente: se enmarca el majestuoso descenso en quintas, en los trombones (desde el sol / re siempre en blancas ligadas, hasta el mi-si, en bemoles, que el conjunto, a cargo de Eva Lopszyc, “entona” magistralmente) . El Cántico Principal (título alusivo). Esta vez el lenguaje homofónico. Canto en tresillos, “a tre”- tres instrumentos en diversas combinaciones. Tres voces esta vez, mancomunadas, no-polifónicas. Y a modo de paneles o cortinas que se descorren, nuevas secciones empiezan a desplegarse, pre-anunciando la conclusión, a mi sentir : Mantra. El motivo mi bemol-re bemol, cantable por su estructura es emitido seis veces por el flugelhorn. Un pasaje en éxtasis, lo contemplativo en un mantra o invocación. Danza-Danza/canción. La ofrenda que Luis Zubillaga organiza ahora. Un alegre motivo en corcheas, referencia sutilmente variada al motivo inicial. Tono jazzeado. Retornando nuestro autor a sus contactos de juventud- interpongo aquí una lectura personal fundada en largas conversaciones con L.Z.- extiende esta vez su ofrenda a los “clásicos jazzeros” de los 20´: Darius Milhaud, el de la “Crèation du monde”, Erwin Schulhoff y otros. Un grupo de artistas que él admiraba. Y por admirar, inventor puro al fin, habría recreado con tanta felicidad. Y el final : al que confluyen el jazzeo, el motivo mi-re. Y a esta altura de la pieza, un “llamado”, o una “idée-fixe”. Y las triadas que llenan el último compás. Final bello, y necesario. Una obra encantadora, un moderno (y particularísimo) madrigal.
Fragmentos de textos de Alfredo Gialdini


AQUELLA TARDE EN AQUELLA CASA

Escrita en Caracas en el año 1990; una obra maestra, de evaluación nada fácil. Y cualquier consideración que se intente agregar, acarrea un riesgo, el de atenuarla, diluir las sensaciones y emociones ante el deseo de revivir ese momento...

...Aunque no se puede negar un acento que impera en toda la composición: el encendido “enganche” emocional y dinámico que suscita tanto en intérpretes como en oyentes. Enganche característico de lo “sinfónico” ( con la ambigüedad que reconozco en esta palabra ). Franz Liszt –el inventor sublime - me ayudó .Un poema sinfónico, pensé. O poema.

Y rescatando otra faceta: el “melodismo”. Condición o tendencia que el propio Zubillaga se adjudicó desde sus comienzos. A este fin, parece necesario recurrir a la fascinante introducción de esta obra. Un centelleo, caracterizado por una especialísima “melodía” (melodía de timbres) de emisiones en cuerdas de duración breve y sustentadas solo levemente por la percusión. ¿Cómo describir en términos no musicales – asociativos, reconozco – este pasaje inicial?.Como posibilidad escogida entre varias , una pintura de climas. O bien, un amplio espacio acústico colmado de vida intensa. Tanta , como para trasladar a sus perceptores a otro espacio. También el andar pausado, regulado y sensitivo de un buscador en sentimiento que intuye la presencia de algo cercano pero insólito, que no llega a ver, una presencia, tal vez, un muro blanco. Y un visitante inesperado nos llega : un si bemol, agudo, largo y penetrante, emitido por una trompeta. Estará demás reconocer que la presencia de este si ( séptima nota de la escala clásica ) que conocíamos de antemano sin advertirlo, toca a la citada pared, la penetra y le abre, a lo alto, una ventana. Concluido el mencionado si bemol y su tarea , una ventanita en forma de ojiva, el clima del inicio, empieza a diluirse. Las cuerdas – magníficamente tratadas por autor y directora, con su cualidad “da camera” intacta, no obstante el carácter o el impulso sinfónico de la obra, se encargan de esa tarea.

En tanto el piano-Diana Lopszyc- colabora con sus acordes como reflejos acuáticos primero y el rozamiento del cordaje mas adelante. También, los timbres del comienzo, casi disueltos por los silbidos y chistidos de los propios instrumentistas-instante mágico -; la emisión alargada de la trompeta que en un pasaje muy breve se amplía a la totalidad del conjunto ( la elaboración sinfónica a plena marcha); la sabia y lenta preparación de un nuevo clima – recurso que L.Z. resuelve siempre en forma magistral; un “hueco de silencio”. Y ahora sí, la canción a pleno : el pasaje o sector central, o definitorio, que en Liszt , un romántico, suele presentarse como “triunfal”. Mientras en Zubillaga sonará a otra cosa. Yendo por partes : por un lado la trompeta (Enrique Garate). Reconozco hoy que el si bemol alargado era un anuncio de lo por llegar : un dibujo en negras, en ocho notas que elevándose en su último giro van a parar a un mi, en blanca, un hornero con un pico en alto, plantado sobre su casa. Para seguir su diseño por ocho compases más. Un canto muy bello (si bien el hornero nos ha abandonado por el momento). Es-así, lo sentí. Y el Oriente ocupa su lugar. En otro nivel, la percusión con su repetido impulso rítmico en cinco toques. Y en las voces intermedias, violas y violoncelos, que a los pizzicatos que por encargo del autor deben puntea los instrrumentosr, agregan sus propias voces: sílabas (que dicen, -no entonan-). Aunque no, sílabas “al azar”. Sílabas que por el contrario dicen su idioma hermético, que hemos olvidado. “Fa-ta-pa-ta-ta-ti-di-di- - -“ en su voz “natural”, para nada “expresiva” (¿cómo expresar lo que hemos olvidado? Me refiero a la esencia de nuestra edad de oro y al balbuceo; documentarla, pero con nuestro timbre actual, “para una mejor, y necesaria confusión”). Y, el final. Una gran variación. El tema, ahora en violoncelo (un inspirado Martín Devoto) – re – vertido – re – formado – re – creado. Un silencio “largo”: sólo una forma en suspensión: la ojiva. Y el compás final en cuatro sonidos, el último, un la natural, tercera nota de una tríada, que no poco ha dado que hablar en el Campo de Ideas que alimentó a L. Z. Desde joven.
Fragmentos de un texto de Alfredo Gialdini


TROMPETAS EN SEPTIEMBRE


“Trompetas en Septiembre” es tal vez la proyección de un sentimiento entrañable hacia ese instrumento, que estudió desde muy joven, aunque no haya podido alcanzar el virtuosismo de algunos instrumentistas de jazz que admiraba.

“Algunas de mis obras en parte escapan a las características generales de la mayoría de las mismas, como “Trompetas en Septiembre” o el cuarteto de cuerdas. Pero aún en ellas hay una constante que siempre he mantenido. Primero, una tendencia a cierta estaticidad, muy poco evolucionante. Segundo, que es una música melódica. Yo nunca dejé a un lado la melodía, que fue un factor emotivo permanentemente presente.

Significa que yo no planifico una obra desde lo estuctural, sino desde lo emotivo. Va naciendo una imagen emotiva y a veces hasta hay un cuento que tampoco lo hago yo, se va haciendo...Son situaciones o paisajes emotivos : montañas , ríos, estados de ánimo. Yo habitualmente , como se dice “ me hago la película “...También la manera de tratar los acordes es una constante ; en cierta forma siempre utilicé las tríadas. Lo que pasa es que uno agrega notas por acá, saca por allá, pero siempre el fundamento es la tríada.”

(Fragmentos de una entrevista realizada por Roque de Pedro. Noviembre 1992. Publicada en el No. 1 del Boletín de CULTRUN C.A.)


Trompetas en septiembre – 1991 (En el mes de octubre de ese año).

En el Salón Dorado delTeatro Principal de la Ciudad acababa de estrenarse la obra del epígrafe con autoría de Luis Zubillaga.

Unas horas después , me propuse encarar con seriedad un análisis de la composición escuchada, y me puse aescribir. Hoy, diez años después rescato los siguientes tramos: “Partida” de las trompetas, en duraciones largas y expectantes. Unos segundos luego, ataques súbitos ( pulsos, diría L. ) y aislados; “ Líneas ampliadas” derivación del pasaje inicial, en dos ó tres notas esta vez; “Anticipo temático” Un acento ceremonial parece insinuarse ya. Esta vez en giros de cuatro notas: nuevo ejemplo del típico recurso de Zubillaga, de demarcar con minucia, paso a paso, en cada sonido y con sus múltiples parámetros y cada silencio , la muy medida elaboración de un tema . “Ataques súbitos y ornamentos” . La percusión , y el piano, esporádico aunque necesario a mi juicio, actuando en conjunto y desarrollando el segundo, un largo arabesco: tal vez el ornato indispensable a toda ceremonia . “El Anuncio” un alternar preparatorio, anticipante, se presiente, entre los giros imitativos de las trompetas y los impulsos del otro sector. “La presentación del tema”: de la “fanfare” o fanfarra, o reinterpretación de “fanfarra” o de género análogo. Una métrica deliberadamente irregular o alterada; también un cierto acento anhelante. Y, finalmente, probables escenas para este tramo....

....Los juegos : el sector mas extenso de la obra, que por tal motivo subdivido con liberalidad en tres: Saltarelos, “saltarelli”, el puro juego: danza de las trompetas, en tresillos; intencionalmente desbordante , a mi juicio; la Competición : un canon de ornamentos; trinos, veloces notas repetidas, giros audaces; competición o torneo entre dos, o mas fuerzas equivalentes y el Concierto. El motivo, en tresillos y notas conjuntas, veloz aunque de esencia mas reposada, en una prolongada y muy rápida exposición “a tre”. Y luego el silencio . El reposo que aísla las partes ; vigoroso, gravitante, en la música de Luis. Final : Re-aparición de la “fanfare”. Que los cinco ejecutantes, mas R.Mañanes, director , exponen con garra y emoción. Para, súbitamente, callar. Las diversas escenas, tan armoniosamente dispuestas, cortan esta vez su juego. Como señalé en el escrito : “ Al promediar su último giro ascendente, en la tercera nota”.
Fragmentos de textos de Alfredo Gialdini


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